Del país de las cosas que son al revés

Al juez le ha caído la condena que le debía haber caído al ladrón. Obviando la intención del juez, pues lo contrario supondría cuestionarla me remitiré al hecho en sí. Los defensores de la condena alegan que con las escuchas Garzón ‘transmutó el ejercicio de derecho de defensa en un instrumento idóneo para la autoincriminación de los imputados internos en prisión, desarbolando o desactivando cualquier estrategia defensiva que pudieran poner en práctica los letrados.’ Me reitero. ‘Creó un instrumento idóneo para la autoincriminación de los imputados, desactivándoles cualquier estrategia defensiva’. Querido Baltasar, te has adelantado a tu tiempo. En este país la ley, y por ende los políticos (creadores de la ley), todavía no está a la altura de los avances tecnológicos combinados con la inteligencia, la experiencia y la imparcialidad de un juez como tú. No importa que hayas abordado con la misma rigurosidad, seriedad y objetividad casos tan políticamente opuestos como el del GAL o la Gürtel, pasando por la ilegalización de Batasuna, la imputación de Pinochet o las víctimas de la dictadura franquista. De momento, en este país de tradiciones y festejos, si un imputado y su abogado van a crear toda una ‘estrategia’ para engañar a al justicia de la mejor manera posible,  está en su derecho. No importa que con esas conversaciones se esté cometiendo un crimen (recordemos que las escuchas suponen un ‘instrumento idóneo para la autoinCRIMinación’ de los escuchados, lo que asume, por parte de la acusación, el ejercicio de delito en esas conversaciones), ese crimen no debe ser juzgado.

¿No será que la ley es coja en algún momento de todo esto? ¿No sería más eficiente para la resolución de los casos, que existiera la figura de un ‘fiscal observador’ en las conversaciones entre el imputado y su defensa que únicamente pudiera abrir una causa independiente de la actual cuando en el ejercicio de efectuarlas se produjera delito?

Del ladrón premiado al juez condenado. Del país de las cosas que son al revés dicen algunos ‘República Bananera’..mas ni República siquiera.

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